Capitulo V
- Gracias por traerme- le dije a Horacio al bajarme de su auto y ver que Melissa salia de la casa.
- Steffanya!- Gritó mi amiga al dirigir su mirada hacia mi.- Donde estabas?, Estaba preocupada!.. Me asusté, hasta que me recorde a mi misma que ya no eras la misma de hace unos años que a pesar de tener mi edad tenia que cuidar como si fuera mi hermanita menor.- Dijo mientras corria a abrazarme.
- Melissa, te presento a Horacio, el cuido de mi mientras no estuve aqui en la casa.- Vi como ella abrió sus ojos como platos mientras que yo me sonrojaba.
- Mucho gusto Horacio, soy Melissa!- Dijo aun un poco sorprendida.- Oye Steffanya, hoy hay una fiesta, yo ire con mi novio y estaba pensando invitarte, pero si quieres puedes invitar a Horacio, mi invitacion es valida para cuatro personas.
- Tu que dices Horacio?- Pregunté.
- Si, yo ire a esa fiesta, solo diganme a que hora vengo por ustedes.- Dijo inmediatamente.
- Bien, puedes venir a las 7, esta bien Mel?- Pregunté sin darme cuenta que mi amiga ya no estaba.
- Creo que ya se fue- Dijo Horacio lo que provoco que ambos sonrieramos.- Bien, entonces ire a mi casa a bañarme y arreglarme para venir por ti a las 7.- Tomo mi rostro por las mejillas con ambas manos y rozó su nariz con la mia.
- Te estaré esperando- entre rapidamente a la casa.
- Mel, Melissa, Melissa!- Grité- en donde estás?- de pronto vi como Melissa me miraba desde el mueble de la sala de estar.- Oye no pienses nada ma..- Ni siquiera me dejo terminar de hablar cuando se puso de pie y me abrazó.
- Te gusta, te conozco demasiado para saber que te gusta, te sonrojaste cuando me lo presentaste, y dejame decirte que hacen una gran pareja, de verdad- Decía exponiendo las ideas rapidamente, como si no hubiera tiempo para hablar despacio.- Pero dime, que paso? como lo conociste?.
- Te contare toda la historia, pero solo si me acompañas arriba a elegir el vestido que me pondre hoy para la fulana fiesta. Y si, me gusta- Subimos las escaleras tal como cuando eramos quinceañeras, corriendo para elegir el vestuario para las fiestas de nuestras amigas, empujandonos para ver cual de las dos llegaba de primera a los cuartos.
Llegamos al cuarto, y le conte desde el helado hasta el desayuno, estaba atónita, para nadie era un secreto lo reservada y tímida que yo podía llegar a ser, y sin embargo con él había sucedido todo lo contrario.Me bañe y me coloque el vestido elegido por Mel, un vestido aquamarina oscuro, tres dedos por encima de las rodillas, ajustado hasta la cintura y de ahí hacia abajo con dobleses; mientras tanto el vestido que yo elegí para Mel era negro, estilo griego, con solo una manga, que usaria con accesorios rojos. El reloj dió las 7 y Melissa y yo llevabamos aproximadamente 20 minutos hablando acerca de todo lo que podía suceder en esa fiesta.
- TIMBRE! - Gritamos al unísono al sentir el sonido de las campanas que afirmaban que alguien estaba tocando a la puerta.
- Mel, baja, llegó Manuel- Vi como a mi amiga se le ilumino la mirada, se miró por ultima vez al espejo y camino escaleras abajo mientras que su novio la miraba embelezado. Mientras esperaba de pie en la cima de la escaleras a que el timbre sonara por segunda vez, vi como otra figura masculina se sumo a la anteriormente mencionada, era Horacio, senti como me subieron los colores al rostro y comencé tambien a bajar la escaleras. Llegue abajo y vi como Horacio extendió una de sus manos para tomar la mía.
- Estás, hermosa- Me susurro al oido, haciendo pausas entre las palabras.
- Gracias, tu tambien estas muy guapo- Dije un poco nerviosa, él estaba mucho más hermoso de lo que había podido notar que era, tenía un traje completamente negro y una camisa blanca por debajo de la chaqueta que lo hacía ver muy varonil. Caminamos hacia el carro aun sin soltar nuestras manos, él me acompaño a la puerta de copiloto, la abrió y espero cuidadosamente a que yo terminara de montarme para cerrar la puerta del auto, dio la vuelta rapidamente y se montó en su lugar. Nisiquiera note el momento en el que Melissa y Manuel se habían ido. El camino de la casa al lugar de la fiesta estuvo silencioso, ninguno de los dos habló, en cierto momento noté como Horacio le subía volumen a la canción "De que me sirve la vida" de Camila y la cantaba sin una pequeña equivocación.
Durante toda la noche bailamos, ninguno de los cuatro tomó de más, estabamos totalmente cuerdos y dispuestos a seguir bailando.
- Que aguante tiene la mujer que esta bailando conmigo- Dijo Horacio mientras bailabamos. Sonrei
- Porqué lo dices?- Pregunté
- Son las dos y media de la mañana y tu aún estas en tacones, Mel se los quito más o menos a las doce.
- Es que nunca me a gustado quitarme los zapatos en medio de una fiesta, ni por mucho que me esten matando me los quito.
- Y dime, te están matando?- Tenia que actuar ahora, en realidad los zapatos si estaban acabando conmigo, pero no queria detenerme ahora, bailar con él y conocerlo era una de las mejores cosas que me podía haer pasado.
- Los zapatos no me están matando, pero hay algo más a mi alrededor, sinceramente la palabra exacta sería alguien que en realidad si me esta matando.- Dije con toda la seriedad que mi rostro pudo inspirar.
- Sabes algo? Pienso que ese alguien tiene una suerte increible, eres de esas mujeres que ese alguien jamás creyó que conocería, ese alguien piensa que eres la persona más especial que conoce.
- Es que, desde pequeña mi mamá me ha cuidado mucho y siempre e escuchado esa frase de "no hables con extraños" y es ahí cuando yo me pregunto que estaría pensando mi mamá ahora si se enterara que hable, acepte ayuda, comi helado, me bese y desayune con un extraño?. Y sobretodo me pregunto que pensaría si supiera que estuve pensando en ese extraño toda la tarde mientras pensaba que ponerme para agradarle.
- Si tu mamá estuviera aquí, y viera cuan especial eres para ese extraño, estoy seguro de que no se preocuparía.
- Eso espero, porque ahora yo quiero besar a ese extraño sin importar absolutamente nada.
- Pues estás en total libertad de hacer lo que quieras con ese extraño, que tambien tiene muchas ganas de besar a una extraña.
- Tú también tienes el derecho de hacer con tu extraña lo que quieras- Acerque mi rostro al suyo, mientras el me tomaba por el cabello, nos besamos hasta que la respiración nos impidió continuar, fue en ese momento, cuando Horacio me susurró al oido "Vámonos", me tomo de la mano y nos fuimos corriendo del lugar de la fiesta rumbo a un lugar más tranquilo.